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El sonido sincronizado cambió el cine para siempre. Esta es la primera película sonora de la historia

Cuando el sonido llegó a las películas y los diálogos sincronizados fueron posibles, hubo una revolución, probablemente la mayor que ha vivido el cine.

Actualmente todos damos por sentado que una película tenga sonido, pero antes de que fuera así nadie sabía cómo sincronizar con precisión imágenes y sonidos. Conseguirlo marcó un antes y un después en la historia del cine y cambió la forma de hacer películas para siempre.

El cine mudo

Como ya descubrimos, el cine, la unión de todas las artes, nació a finales del siglo XIX, concretamente en 1895. Y fue toda una revolución, la manifestación de una posibilidad ampliamente ambicionada desde hacía años. En ese entonces las "películas", que parecían ir a cámara rápida, duraban unos pocos minutos, las producciones eran simples, tanto en los decorados como en el vestuario, y los temas tratados también eran sencillos. Además, la tecnología en esos momentos no sabía resolver el tema del sonido.

Buster Keaton y Charlotte Greenwood en la comedia "Pobre Tenorio" de Edward Sedgwick.

Durante los primeros treinta años de la historia del cine, desde 1895 hasta 1929, las películas fueron mudas, la grabación no disponía de sonido sincronizado con las imágenes. Pero para contrarrestar este hecho, durante esa "época silente", en las salas de cine, las funciones de proyección de estos films se acompañaban de la música tocada por un pianista o una pequeña orquesta y además eran comentadas por (la voz de) un relator o explicador. Esta, de hecho, fue una figura imprescindible, pues hacía posible que multitudes analfabetas que no podían leer cómodamente los intertítulos o carteles de la pantalla, entendieran la película.

El cine sonoro

Curiosamente, fue muy poco después de la invención del cine en sí, en 1900, cuando en París se proyectó de forma pública una película sonora, pero la sincronización imagen-sonido aún no era del todo correcta ni comercialmente viable. Es decir que la intención estaba ahí desde los inicios, pero no fue hasta finales de 1920 que hubo los avances tecnológicos necesarios para hacerla realidad.

Entonces, en 1927, las productoras más importantes de Hollywood empezaron algo así como una competición para hacer de sus nuevas películas sonoras (o mínimamente sonaras) las más exitosas. Y de todas ellas, la que tuvo más éxito en taquilla se estrenó en Nueva York el 6 de octubre del mismo año de la mano de Warner Bros: El cantante de jazz. También conocida como El cantor de jazz.

Cartelera de la película "El Cantante de Jazz".

Producida con el sistema Vitaphone, la mayor parte de la película sigue apoyándose en la música y los efectos sonoros de fono. Pero sí que hay trocitos en que tiene audio grabado en directo, como cuando el protagonista, Al Jolson, canta en sus varias interpretaciones musicales, así como también en algunos diálogos improvisados.

Se dice que el éxito de El cantante de jazz fue mayormente debido al actor Al Jolson, muy famoso en la época. Sea como sea, es considerada la "primera película sonora", y su buen recibimiento por parte de la audiencia y los considerables beneficios que generó a la productora sirvieron de confirmación para que la industria empezara a invertir con interés y decisión en esta tecnología y similares con la idea de introducir definitivamente el sonido en el cine.

Desde entonces todo empezó a cambiar, los métodos de grabación, la técnica, los estudios, la expresión de los actores, las salas de cine y los teatros tuvieron que cambiar sus instalaciones para poder proyectar con sonido… En agosto de 1929 se estrenó la última película enteramente muda y, solo un mes antes, salió a la luz la primera película completamente hablada y totalmente en color, "On with the Show!", también de la Warner Bros. Ese año el periodo silente terminó y en la década de 1940 el cine mudo ya había quedado relegado a un recuerdo: las películas sonoras eran un fenómeno global.