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'Desencantada: vuelve Giselle’: un cuento de hadas lleno de guiños a los clásicos de princesas Disney, pero con un giro sorprendente

Tras la encantadora historia de Giselle, seguimos después del “y fueron felices” con las nuevas aventuras de nuestra única protagonista. Desencantada, quizá, pero con la misma magia y unos efectos especiales más que notables, esta historia es el colofón más allá del colofón de los cuentos de hadas.

Dirigida por Adam Shankman y con nuevas canciones originales, el reparto original de Encantada vuelve acompañado de caras nuevas en esta comedia musical que da una vuelta de tuerca a los cuentos de hadas. Aventura, acción, música, baile y explosiones de colorido en esta secuela tan esperada.

Un cuento de hadas patas arriba

Han pasado 15 años desde que Giselle, la encantadora princesa de cuento de hadas, llegó a la vida real, encontró su principe y decidió que la caótica ciudad de Nueva York era lo suficiente buena para su esperado 'y fueron felices para siempre'. Y, por fin, tenemos secuela.

Situada 10 años después, Desencantada: Vuelve Giselle gira entorno a un concepto muy básico, uno que todos los niños alrededor del mundo seguro que se han preguntado más de una vez al terminar los cuentos, pero que en rara ocasión ha sido el centro de una película. ¿Qué pasa después del 'The end'? ¿Qué les pasa a los protagonistas de la historia después de que los dejemos en su momento de supuesta dicha eterna?

Pues pueden pasar muchas cosas, pero pocas tan inesperadas, caóticas y sorprendentes como las que viven Giselle, Patrick y su familia. Ya que, con la pequeña Morgan convertida en una adolescente que ya no tiene interés en la magia o los números musicales, en el momento en que Giselle quiere volver a recuperar su felicidad perfecta, con los poderes mágicos propios del mundo del cual proviene, sin darse cuenta termina poniendo patas arriba tanto el mundo real como el de su nativa Andalasia y sus habitantes.

Y lleno de guiños

Y siendo esta película musical todo un cuento de hadas en su propio derecho, los guionistas han encontrado la manera de evocar de forma directa e indirecta, o bien los personajes, los objetos o momentos claves de otras películas de Disney. Se podría decir que se trata de una mezcla de guiños a los principales clásicos de princesas.

Los más evidentes son a las historias de La Cenicienta y Blancanieves, que se pueden apreciar durante toda la película. Vemos sellos distintivos de Blancanieves en la antagonista de Giselle, Malvina, y en su inconfundible espejo mágico. Y toda la narrativa de la madrastra mala que tiene encerrada en la torre a la joven doncella es tal cual la historia de La Cenicienta.

Pero, sin ser tan claros, hay otras alusiones que cualquier fan podrá notar, por ejemplo la recreación de la escena más conocida de Sirenita mientras canta y el mar se alza a su espalda. Y, especialmente, los primeros minutos de la película son una mina de referencias: vemos los pajaritos distintivos de Cenicienta, el rey Huberto de La bella durmiente y el pueblo de La Bella y la Bestia, donde aparece el panadero y la fuente central con Bella leyendo un libro rodeada de ovejas.

Incluso nos explican que Giselle se crió en el bosque rodeada de animalitos. Pero no unos animalitos cualquiera, prácticamente los mismos que vemos en Blancanieves o en La Bella Durmiente, y entre los que se encuentran un jabalí igualito a Pumba, un ciervo como Bambi y una mofeta como su amiga Flor. Y la historia nos la cuenta una ardilla cuyos dos hijos, con sus divertidas vocecitas, podrían recordar tranquilamente a Chip y Dale.

Toda una elaborada red sutil que conecta esta nueva y desenfrenada aventura con los clásicos de princesas Disney más conocidos. Una comedia musical de lo más original y sorprendente que atrae por su magia y belleza, y la cual ya puedes disfrutar en Disney+.

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